Reivindicando mi infancia
Los niñxs no les averguenza llorar. No tienen ningún problema en preguntar todo lo que se les viene a la cabeza cuando no entienden algo. Y muchas veces la respuesta que reciben no les convence del todo. Saben que están por hacer y no intentan ser lo que no son.
¿Dónde guardamos esas flaquezas que nos hacen fuertes? ¿Donde dejamos esa llama de esa imperfección que nos animaba siempre a buscar? ¿Esa nueva mirada, en cada paso que dábamos?
La autora comenta que, sin duda ,a medida que pasan los años, intentamos aprender a gestionar adecuadamente las emociones (aunque muchas veces no lo logremos). Pero en el camino, olvidamos lo que realmente es importante y empezamos a esconder los sentimientos, pensando que eso nos hace más adultos. Ante cualquier sentimiento que remueva nuestras bases, cerramos nuestro corazón. No nos damos cuenta de que así nos alejamos poco a poco de nosotrxs.
Así, la autora nos anima a reflexionar. A llorar. A basar nuestra fuerza en nuestra imperfección. A admitir nuestros sentimientos, a los cueles les pondremos nombre y a ser posible a compartirlos. A ser nosotrxs mismxs, frente a frente. Ni más ni menos.
Cuando seamos capaces de recuperar nuestrx niñx interior, cuando seamos capaces de unirnos a su fuerza, inocencia y sonrisa gratuita, entonces igual habremos conseguido dar un paso en el camino de nuestra madurez.
PD: ¿Quien representa a quien? ¿Quien complementa a quien? ¿Seré yo la dibujante o el dibujo?
Miryam Artola Dendaluce (Muxote Potolo Bat)